domingo, 9 de mayo de 2021

Cuento de las dos vasijas

Cuento de las dos vasijas

Anónimo: India 

Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:

 -Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo. 

El aguador le contestó: 

 -Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino. 

Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio. 

El aguador le dijo entonces: 

 -¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados. 

Reflexión

Todos y todas tenemos grietas y limitaciones, y aun así, todos tenemos nuestro valor.  Con frecuencia, nuestras debilidades son nuestras fortalezas y el ser conscientes de ellas nos vuelve humildes, comprensivos y,... mejores personas.

miércoles, 10 de febrero de 2021

¡Bienvenidos al Departamento de Orientación!

 ¡El Dpto de Orientación del IES Pablo Picasso quiere, con este Blog, establecer una vía de comunicación e información continua para toda la comunidad educativa del centro! 

En momentos como los que estamos viviendo es imprescindible, no solo estar bien informado sino también, además, mantener la comunicación con las personas de nuestro entorno familiar y, como no, del entorno educativo más inmediato: profesorado, familias y alumnado del centro escolar. 

Nuestro objetivo es ofrecer a la comunidad educativa del centro toda la información y recursos necesarios para dotar  la Orientación y la Acción Tutorial.

domingo, 3 de mayo de 2020

Pensamientos Negativos

Las emociones son una respuesta psicofisiológica ante un estímulo, ya sea interno o externo.
Por ejemplo: si después de un susto pienso que me puede volver a pasar en cualquier momento y situación, me encontraré nervioso y atemorizado todo el tiempo e incluso es posible que evite algunas o muchas situaciones en lo sucesivo.
Conclusión: nos sentimos peor por lo que pensamos, que por lo que nos pasa. Por eso es tan importante cuidar nuestros pensamientos, ya que si éstos son exagerados o irracionales y tienen una carga negativa, tenderemos a padecer un estado de ánimo negativo: depresión o ansiedad.

Clasificación de los pensamientos negativos

  • Si se dirigen a uno mismo, automachaques o autocríticas: “soy un inútil, no valgo nada, todo lo hago mal…”; si se dirigen hacia fuera, quejas o críticas: “los demás no me valoran, el mundo es una M…”
  • Si se dirigen a las causas de algo, podemos hablar de atribuciones, que pueden ser: internas-externas, estables-inestables, globales-específicas. Por ejemplo: si algo malo me pasa puedo pensar que la causa está dentro o fuera de mí (en realidad suele ser una combinación de ambas) y que es inalterable ya que ocurrirá siempre y en cualquier circunstancia (con lo cual, esas atribuciones no nos depararían un panorama muy halagador).
  • Si se dirigen al pasado, rumiaciones: pensar una y otra vez en lo sucedido sin llegar a una conclusión; si se dirigen al futuro, anticipaciones: pensar una y otra vez en lo que puede pasar.
Todos estos pensamientos suelen ser irracionales y disfuncionales, es decir, no se ajustan a la razón, ni llevan a una función. No son válidos, ni útiles.

¿Qué podemos hacer para combatir los pensamientos negativos?

Lo primero que podemos y debemos hacer para combatir los pensamientos negativos es… renunciar a la idea de combatir los pensamientos negativos. Aquello con lo que te peleas se hace más fuerte, aquello que ignoras, pierde poder de influencia sobre ti. Lo que resistes, persiste. Lo que aceptas, lo transformas.
Si intentas suprimir un pensamiento, le das una información indirecta a tu cerebro: “esto hay que suprimirlo, porque es importante”, y entonces conviertes al pensamiento en objeto de atención de tu cerebro… ¡por lo que le resultará imposible suprimirlo! El famoso caso de “no pienses en un oso blanco” (o un elefante rosa).
Además si te enfadas contigo mismo/a por tener un pensamiento negativo, donde había un problema, ¡ahora hay dos! Tienes un pensamiento negativo y encima estás enfadado contigo mismo, lo que sin duda no contribuirá a que te sientas mejor.
Un enemigo, ya sea un pensamiento o cualquier otro, no desaparecerá simplemente porque quieras que desaparezca, pero su nivel de influencia sobre tu ser, ¡sí que depende de ti!
Por eso, cuando te sientas mal, trata de encontrar los sesgos, las falacias, las distorsiones y exageraciones de tus pensamientos, porque seguro que son éstos quienes están provocando, principalmente, ese malestar. Luego, es muy probable que el pensamiento no se vaya o que vuelva, porque estos pensamientos son muy automáticos y tenemos poco control sobre su aparición. ¡Da igual, no te enojes!
Si te peleas con tus pensamientos les estás dando poder. Y precisamente, al analizar el pensamiento y comprobar su irracionalidad y disfuncionalidad, le habías quitado poder, al hacerte consciente del poco valor que tiene ese pensamiento.
Simplemente, deja que tu mente hable, porque la mente humana es capaz de producir unos 60.000 pensamientos al día, y es normal que se cuelen muchos pensamientos negativos y absurdos.
Pero no te enredes con ellos, no hagas caso, no le des vueltas, no permitas que dirijan tu conducta pensamientos que no tienen valor. Focaliza sobre lo que te sirve, lo te funciona. Céntrate en lo que te hace sentir bien.
Hay 3 preguntas que te puedes hacer y te pueden servir para aplicar todo esto, la próxima vez que te encuentres inmerso en un estado de ánimo negativo:
  1. ¿Qué me estoy diciendo para sentirme así?
  2. ¿Qué está pasando en realidad?
  3. ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
Responsabilidad, razón y compromiso con mi bienestar emocional. Un arsenal casi perfecto para “combatir” nuestros pensamientos negativos y ganarles la batalla. Porque la mayor derrota que podemos inflingirles a nuestros enemigos, es la de ser felices.
Si a pesar de todo lo anterior, sigues con sin saber o poder controlar tus emociones, entonces solicita ayuda en el Dpto de Orientación. Puedes contactar rellenando el formulario de solicitud de atención personalidad existente en este Blog.